
AVISO: CONTIENE SPOILERS DE BATTLESTAR GALACTICA
Es difícil pensar en una sociedad tan avanzada a nivel técnico como la de Battlestar Galactica y no extrañarse de que la religión tenga tanta presencia. Sin entrar en debates acerca de la existencia de Dios o de cualquier otra fuerza superiorl, en nuestra sociedad la religión ha caído en descrédito a medida que la ciencia y la tecnología han evolucionado. Sin embargo, y a pesar de los choques evidentes entre ciencia-religión, los habitantes de las 12 colonias, condenados a vagar por el espacio, tienen muy presente esta realidad. Y lo que es más, a veces no tienen más que rendirse a lo inexplicable. Ya en obras de ciencia ficción, como en la saga de Star Wars, George Lucas introducía, aunque vagamente, un poder superior, la fuerza, que rige la armonía del universo.
El recurso del Deus ex machina- mediante el cual una divinidad o fuerza superior guía y resuelve los acontecimientos- es utilizado de forma recurrente durante toda la trama de Battlestar Galactica. Incluso unas máquinas como los Cylon se ven determinadas por esta fuerza. No hay más que ver la cancioncilla que reúne a los cinco Cylons finales, y mediante la cual Hera, la última esperanza de supervivencia de las razas humana y Cylon, guía a los vagabundos del espacio a un planeta habitable. Los ángeles- fuerzas divinas presentes entre todos nosotros- semejantes a Gaius Baltar y Six, aconsejan a estos personajes hasta el final de la serie, cuando descubrimos qué son. No eran ningún tipo de proyección técnica ni una ilusión, sino fuerzas sobrenaturales.
En Battlestar Galactica la religión entra en conflicto con la ciencia y la lógica. No en vano el pragmático Bill Adama actúa de forma reaccionaria cuando la presidenta y “profeta” Laura Roslin decide guiar a la humanidad a la Tierra, aunque poco a poco vaya perdiendo su escepticismo. Pero lo más curioso, es que los Cylon, a los que supondríamos carentes de toda religión, tienen un Dios único al que le deben devoción, lo cual no es un óbice para que se sometan a la lógica de la ciencia. Pensemos en la frase de Six en la season finale: “Matemáticas, la ley de la probabilidad. Si dejas que un sistema complejo se repita lo suficiente al final algo sorprendente podría ocurrir. Eso también está en el Plan de Dios”.

La religión, es sin duda, junto a la política, una de las tramas principales de la serie producida por Ronald D.Moore. Pero a pesar de las evidentes diferencias entre nuestra sociedad, y la apocalíptica de Battlestar Galactica, hay muchas similitudes. Así, vemos como la técnica y la violencia pueden destruir un planeta- la Tierra- si no se usan con mesura, un debate candente en nuestra sociedad. Esto cobra más importancia cuando llegamos a la season finale , ya que descubrimos que los habitantes de las colonias y los últimos Cylon nos precedieron, y que el ciclo de violencia y destrucción se ha repetido una y otra vez a lo largo de miles de años. Así, los últimos minutos del último episodio nos sitúan en Washington D.C, con el descubrimiento de nuestra antepasada medio humana-medio Cylon, y con la reflexión de los ángeles de Six y Baltar acerca de si se volverá a repetir el futuro de destrucción al que se ven abocados los personajes de la serie. Al fin y al cabo, la situación que vive la nueva Tierra- recordemos que la primera acabó reducida a cenizas- se asemeja demasiado a la de Caprica antes de su caída.